Cierre de escuelas por Covid-19

Cierre de escuelas por Covid-19

Una de las áreas más afectadas y vulnerables por las medidas de emergencia que se han decretado por el Coronavirus es la Educación. Un 90% de las escuelas de la región han sido cerradas para evitar la propagación y contagios del Covid-19. La enfermedad respiratoria catalogada como pandemia ha dejado sin clases a más de 150 millones de niños y adolescentes de Latinoamérica y el Caribe, según cifras de la Unicef hasta el pasado 23 de marzo.

Los centros de enseñanza mantendrán sus puertas cerradas hasta el control del Covid-19 en cada país. Primeras estimaciones, las más alentadoras, esperan que en mayo pudieran levantarse las restricciones de aislamiento, aunque no hay garantías de ello.  El virus, hasta el 27 de marzo, lo padecen 574 mil personas en todo el mundo y  los decesos por su causa rondan los 26 mil.

La expansión del mal sigue latente y las cuarentenas surgen como una de las medidas más claras para ponerle un freno. Las aulas de clases tienen que estar vacías y cada vez más Gobiernos se suman a esta medida. Sin embargo, esta interrupción causa especial preocupación en padres, alumnos, docentes, mandatarios y organismos. Sobre todo en nuestra región, donde las fallas del sistema son notables.

La Unicef ha alertado sobre la posibilidad de que la falta de clases agudice la deserción escolar. Un mal con el que se lucha desde hace mucho. El director regional de la Unicef para América Latina y el Caribe, Bernt Aasen, expresó hace poco que esta crisis educativa, sin precedentes recientes, genera el riego de atrasos en el aprendizaje y que los pequeños más vulnerables abandonen definitivamente las escuelas.

Hacer uso de plataformas digitales, Apps, programas, páginas web, televisión, radio y los mecanismos que abarcan las Tecnologías de la Información y La Comunicación (TICs) son parte de la solución inmediata. Que los chicos a través de dispositivos electrónicos accedan a una educación remota se presenta como una necesidad. Igualmente, hallar los medios para que los que no poseen internet o sufren alguna discapacidad también reciban educación en casa.

El desafío de la educación remota

Estudiar desde casa, ante el cierre de escuelas por el Covid-19 es un desafío. Los contenidos que se impartirán deber ser evaluados y flexibles para adaptarlos a esta necesidad. Incluso, hay que tomar acciones que vayan a una migración a largo plazo en estas modalidades. Para ello, apunta, el directivo de la Unicef, los Gobiernos, Padres, Niños y niñas, colegios públicos y privados deben trabajar en conjunto. Unir esfuerzos.

Mejorar la conectividad, abaratar costos de los servicios y dispositivos digitales, poner a disposición la tecnología necesaria a la población es imperativo. De esta forma con una App en el móvil o con una plataforma web se podría recibir una educación remota que compense la falta de clases presenciales. Otro reto dentro de la educación a distancia es inculcar a los padres y niños los hábitos y rutinas para crear en el hogar un ambiente propicio para el aprendizaje. Respetar las horas de estudio, tener un espacio adecuado y sin distracciones, además de la autogestión es vital. Por su parte, el personal docente también requerirá formación al respecto para adecuar el contenido programático a las herramientas tecnológicas y la situación de los hogares